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Presentación

Los  profesionales sanitarios implicados en la atención de las personas infectadas por el SARS-CoV-2 (COVID-19) que presentan una evolución tórpida de la enfermedad, posiblemente agravada por condiciones de salud de base, pueden presentar alteraciones emocionales que pongan en riesgo su bienestar psicológico y salud mental, así como su rendimiento profesional.

Por otro lado, más allá de la crisis clínica de los pacientes particulares, estos profesionales se ven sometidos de manera continua a una situación extrema y estresante por múltiples factores (alarma social, escasez de recursos, sobresaturación de los servicios, incertidumbre, etc.). Asimismo, al tener que estar en contacto directo con las personas enfermas por COVID19 son quienes mayor probabilidad presentan de pasar a ser primeras víctimas puesto que se encuentran expuestos a un alto riesgo de contracción del virus.


El porqué de esta web

La pandemia por SARS-CoV-2 (COVID-19) está generando una elevada presión asistencial y obliga a tomar decisiones críticas en un ambiente de alarma social extrema y con múltiples condiciones adversas que provocan sobrecarga emocional, reacciones de estrés agudo y otras patologías afectivas o reacciones psicosomáticas en el personal sanitario.

El actual escenario nos hace pensar en muchas situaciones críticas, que se van produciendo en función de la sobrecarga experimentada, siendo distinta la situación de los hospitales, con algunos totalmente desbordados. 

Es imprescindible actuar para contrarrestar el devastador efecto entre los profesionales sanitarios y de quienes están apoyando esta labor. Sin profesionales que se sientan respaldados y con fuerza moral la asistencia estará todavía más comprometida.

De esta necesidad surgió la idea de esta web y de sus contenidos.

Por qué hablamos de segundas víctimas del SARS-CoV-2

Al igual que en muchos otros países, la pandemia por SARS-CoV-2 en España ha requerido del sistema sanitario una respuesta para la que no estaba preparado. En consecuencia, el escenario asistencial ha pasado, de forma abrupta, de un estado de cierto equilibrio a otro caracterizado por una presión asistencial extrema, toma de decisiones en situaciones de conflicto ético y en ausencia de protocolos y guías, movilizar recursos humanos no suficientemente entrenados. A esto se le ha sumado, prestar la atención con carencias significativas en materiales y equipos. Ofrecer los niveles de calidad y seguridad en la atención habituales no ha sido posible en todos los casos.

El inevitable impacto de esta situación sin precedentes sobre los profesionales sanitarios, y otro personal de apoyo a la labor sanitaria, se ha traducido en reacciones de estrés agudo, alteraciones afectivas y psicosomáticas de intensidad y duración variables.

El término “segunda víctima” aplicado al personal sanitario ha sido utilizado en las últimas dos décadas para hacer referencia al malestar emocional que llegan a experimentar los profesionales sanitarios al cuestionarse su participación en un incidente de seguridad que ha provocado un daño al paciente o bien cuando observa que el paciente a su cargo no evoluciona adecuadamente y se cuestiona sus decisiones y actuaciones.

En el escenario actual, donde el profesional sanitario no ha contado con los medios apropiados para cuidar y curar a los pacientes, recurrimos al concepto de segunda víctima para hacer referencia a “todo profesional sanitario, o de apoyo, implicado en la atención a personas afectadas por COVID-19,  que presenta respuestas de estrés agudo al verse sometido de manera continua a una situación extrema  provocada por la combinación de una serie de factores críticos, entre los que se encuentran la alarma social, la sobresaturación de los servicios, la escasez de recursos y la evolución tórpida de los pacientes a su cargo”. 

El malestar emocional de los profesionales, con independencia de su origen, supone un riesgo que afecta directamente a la seguridad de los pacientes y a la calidad de la atención sanitaria que estos reciben. 

Por qué esta crisis es diferente a otras

Se diferencia de una catástrofe natural, un accidente múltiple grave (p.e. aéreo, ferroviario o de navegación) o las consecuencias sanitarias de un ataque terrorista por cuanto que:
  • El impacto de la pandemia ha alcanzado a todos los centros, de todo el país y a todos los países.
  • Ha provocado que todas las noticias de forma continuada se centren en la pandemia y la proliferación de noticias negativas ha sido común en todos los medios de comunicación de todo el mundo.
  • No han existido ni protocolos ni guías que establezcan cómo actuar hasta hace poco.
  • Las consecuencias persisten al distanciarse del origen del estrés.
  • Al volver a casa, el miedo a contagiar a familiares o aquellos con quienes se convive de forma continua en las distintas fases de la poscrisis.
  • La presión asistencial de forma continua tras el final de la fase más crítica de la pandemia.
  • Ha habido interrupción de la atención a pacientes durante un lapso temporal prolongado y la reorganización y asignación de nuevas tareas para las que no siempre no se ha recibido el entrenamiento adecuado han alterado el funcionamiento de todos los centros.
  • Las medidas de protección ante el riesgo que suponía la amenaza (riesgo biológico) no han estado siempre presentes, o cuando lo han estado han sido insuficientes.
  • Puede aparecer daño moral en el personal como consecuencia de la toma de decisiones no apoyada por comités de ética.
  •  Existe irritabilidad hacia sectores de la ciudadanía con un comportamiento irresponsable que puede conducir a un rebrote.

Metodología

Los recursos que estén disponibles se han ido gestando de forma rápida en la última semana a partir del intercambio de experiencias y de resultados de intervenciones ideadas y puestas en marcha en diferentes hospitales y área de atención primaria, los resultados del proyecto sobre segundas víctimas (FIS referencias PI13/0473 y PI13/01220) y la revisión exprés de la literatura, fundamentalmente de la experiencia de Hunan y Wuhan (China).

Esta propuesta es fruto del trabajo de un equipo multi e interdisciplinar y empezó con la identificación de situaciones problema más acuciantes para, segundo, proponer intervenciones con la intención de ofrecer orientaciones sobre posibles acciones, toda vez que la premura y la demanda de la situación hace que este listado pueda variar rápidamente.

Estas situaciones problemas y los recursos que presentamos pueden ser, extensibles, a otros sistemas sanitarios de otros países que, lamentablemente, también comparten esta terrible pandemia.

Las propuestas publicadas en esta web son, por tanto, la combinación de buenas prácticas, experiencia acumulada y referencias contrastadas para afrontar el impacto emocional de las consecuencias de esta pandemia en profesionales de los sistemas sanitarios.


Pincha en la imagen para ver el esquema general de situaciones problema identificadas, necesidades generadas y recursos disponibles para una adecuada respuesta.


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Literatura Científica

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